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30/11/2021
EL TIMO , LA GLANDULA DE LA FELICIDAD
En el centro del pecho, detrás del hueso donde la gente toca cuando dice “yo”, queda una pequeña glándula llamada Timo. Su nombre en griego, “thýmos”, significa energía vital. ¿Será necesario decir más? Sí, es necesario decir algo más. Porque el timo sigue siendo un ilustre desconocido. El crece cuando estamos alegres y se encoje a la mitad cuando estamos estresados y aún más cuando nos enfermamos. Esa característica confundió durante mucho tiempo a la medicina, que solo lo conocía a través de las autopsias y siempre lo encontraba achicado y encogido.
Se suponía que se atrofiaba y dejaba de trabajar en la adolescencia, tanto es que durante décadas los médicos americanos bombardeaban timos perfectamente saludables con altas dosis de rayos X, creyendo que su ‘tamaño anormal’ podría causar problemas. Más tarde la ciencia demostró que, encogiéndose después de la infancia, sigue estando activo; es uno de los pilares de nuestro sistema inmunológico, junto con las glándulas adrenales y la espina dorsal y está directamente conectado a los sentidos, la conciencia y el lenguaje. Como una central de teléfonos por donde pasan todas las llamadas, hace conexiones para afuera y para adentro.
Si somos invadidos por microbios o toxinas, reacciona inmediatamente produciendo células de defensa. Pero también es muy sensible a imágenes, colores, luces, olores, sabores, gestos, toques, sonidos, palabras y pensamientos, por lo que es conocida también como la glándula de la felicidad.
El amor y el odio lo afectan profundamente. Los pensamientos negativos tienen más poder sobre él que los virus y bacterias. Como esa actitud negativa no existe en forma concreta, el timo intenta reaccionar y se debilita, luchando contra un invasor desconocido y abre espacios para síntomas de baja inmunidad, como los herpes. En compensación, pensamientos positivos consiguen activar todos sus poderes, recordando que la fe remueve montañas.
Test de pensamiento que puede demostrar esa conexión.
Cierra los dedos pulgar e índice en la posición de “ok”, apriete con fuerza y pida a alguien para intentar abrirlos o separarlos en cuanto piensa “estoy feliz”. Después repita pensando “estoy infeliz”.
La mayoría de las personas conserva la fuerza en los dedos con el pensamiento feliz y se debilita cuando piensa que está infeliz. es decir cuando dices “estoy feliz” no es posible separa los dedos, mientras si dices “estoy infeliz pierdes “fuerza” y pueden separar tus dedos con toda facilidad. (Sustituya los pensamientos por un delicioso helado de chocolate, una torta rellena con crema, paz, violencia, guerra, muerte para ver que sucede…)
Resulta que, si Usted quiere, puede ejercitar el timo para aumentar su producción de bienestar y felicidad, ganar en fuerza y salud. Por la mañana, al levantarse, o en la noche antes de acostarse:
a) De pie, las rodillas ligeramente dobladas, (la distancia entre los pies debe ser la misma de los hombros). Ponga el peso del cuerpo sobre los dedos y no sobre el talón y mantenga toda la musculatura bien relajada.
b) Cierre una de sus manos y comience a dar golpecitos continuados con los nudillos de los dedos en el centro del pecho, marcando el ritmo así: una fuerte y dos débiles. Siga haciéndolo entre 3 y 5 minutos, respirando tranquilamente, mientras observa la vibración producida en toda la región toráxica con 20 toques por la mañana y 20 toques por la noche es suficiente.
El ejercicio estará atrayendo la sangre y la energía para el timo, haciéndolo crecer en vitalidad y beneficiando también los pulmones, corazón, bronquios y garganta.
Desde muy antiguo los sabios de Oriente estaban conscientes de esta relación entre Timo y Salud, por lo tanto diseñaron numerosos ejercicios para fortalecerlo. Uno de los más efectivos es el ejercicio de El Sol en el Pecho:
Póngase cómodo.
Busque su lugar tranquilo y aireado.
Masajee suavemente el centro de su pecho.
Visualice que allí hay un capullo de una flor que se va abriendo despacio a medida que recibe su cálido masaje. Esta visualización activa nuestra glándula Timo.
Con el puño flojo golpee amablemente el centro del pecho. Siga visualizando la flor que se abre.
Ahora comenzamos el ejercicio propiamente dicho después de la preparación anterior.
Extienda sus brazos hacia adelante, palma frente a palma.
Cierre los puños. Esa va a ser la posición de partida.
Inhale por la nariz en forma lenta y profunda, al mismo tiempo traiga sus codos bien hacia atrás, bien pegados al cuerpo. Intente que sus omóplatos se acercan lo máximo posible y que el pecho se abra bien.
Retenga el aire.
Visualice entonces un sol brillante y poderoso en el centro de su pecho. Sienta su calor y poder de vida.
Cuando llegue al límite de la retención, exhale por la boca entreabierta, mientras lleva sus brazos a la posición de partida. Repita la técnica de 5 a 15 minutos. Si ya tiene problemas en su sistema inmunológico conviene hacerla varias veces al día, todos los días hasta alcanzar mejoría evidente.
Fuente: Píldoras de Optimismo
11/09/2015
LA IMPORTANCIA DEL EJERCICIO
Tema importantísimo para mejorar la salud, inclusive para dejar de tomar algunos medicamentos.
El cuerpo humano requiere una cantidad diaria de actividad física para mantener su energía en marcha. Esa energía dinamiza todos los procesos fisiológicos y bioquímicos que nos mantienen vivos y en un estado de buena salud y bienestar, estimula nuestra capacidad de digerir los alimentos, metabolizarlos y eliminar las impurezas físicas y emocionales. Mantiene nuestro organismo firme y ágil e incrementa nuestra aptitud natural de enfrentarnos al estrés. Esa energía natural mantiene el sistema linfático, que representa gran parte de nuestro sistema inmunitario, en funcionamiento y en una óptima rentabilidad. Al contrario que la sangre, la cual hace que el corazón se mantenga en marcha, la linfa depende de la actividad física para mantenerse en buena armonía.
En realidad, el sistema linfático se basa en gran parte en el mecanismo de la respiración, el cual con la ayuda del diafragma fuerza a que la linfa se mueva a través de los conductos y vasos linfáticos. Consecuentemente, además de forjar la capacidad pulmonar y purificar la sangre, los ejercicios respiratorios suaves mejoran nuestro sistema inmunitario y nos ayudan a liberarnos del estrés. Por el contrario, la respiración superficial, resultante de un tipo de vida sedentario, afecta el buen drenaje linfático.
Una vuelta a paso ligero, una carrera suave, por ejemplo, al igual que seguir técnicas de meditación o ejercicios que impliquen la mente y el cuerpo como hace el yoga, todo ello mejora la respiración. El yoga facilita la importantísima conexión mente-cuerpo que tan lamentablemente falta en la mayoría de los individuos del mundo moderno occidental.
El ejercicio físico, como caminar, correr o nadar, realizado con moderación, es un gran estimulante inmunitario. Mejora la integración neuromuscular en todos los grupos de edad.
Las tandas de ejercicios extenuantes, con pesas por ejemplo, desencadenan una respuesta de estrés, pues los ejercicios enérgicos provocan la secreción de una cantidad anormal de hormonas del estrés, como la adrenalina y el cortisol.
Una alternativa sana es el entrenamiento por intervalos. Se trata del llamado circuito de ejercicios funcionales para trabajar por intervalos o PACE, por sus siglas en inglés, en el que los ejercicios son intensos en un corto período de tiempo y van seguidos de otro cortísimo período de descanso y recuperación.
Se elije el ejercicio que más le agrade a cada uno, como correr, hacer un circuito de saltos o bicicleta. Se inicia una ráfaga intensa de ejercicios que no dure más de treinta segundos, después uno se detiene y descansa durante dos minutos. Se repite el ciclo cuatro veces, y…en sólo ocho minutos uno ha hecho el ejercicio de todo el día! Si se repite esto de tres a cuatro veces por semana, no sólo se pierde peso sino que se revitaliza, rejuvenece y llena de vigor, mejora la capacidad pulmonar y desarrolla unos músculos magros y fuertes, además de otros muchos beneficios para la salud. Así que ya no hay excusa para ejercitarse…
La publicación médica Lancet afirma que el ejercicio aeróbico puede provocar graves obstrucciones arteriales y enfermedades cardíacas en personas que nunca antes habían tenido problemas de corazón. Cualquier ejercicio regular y extenuante causa daño al corazón como el estrés.
Consejo para hacer ejercicio
Que el entrenamiento por intervalos, el llamado PACE, sea la mejor manera de hacer ejercicio no significa que uno no deba caminar, correr o nadar para aportar energía al cuerpo, si uno quiere.
Ejercitarse sólo a la mitad de la propia capacidad. Con cansarse sólo logra frustrarse. Se supone que el ejercicio físico debe hacer que uno se sienta reconfortado, revitalizado y enérgico. A medida que se avanza, la capacidad aumenta de manera natural. Uno debe parar cuando se empieza a respirar más por la boca que por la naríz, porque el cuerpo comienza a estresarse y a perder reservas.
La regla de oro es hacer ejercicio una vez al día hasta que uno suda. La mejor manera de aumentar el tono muscular y la fortaleza es realizar una actividad muscular hasta el punto de la respiración de jadeo y seguir con un corto período de actividad lenta o de recuperación. Lo ideal es alternar uno o dos minutos de actividad y descanso.
Hacer este tipo de ejercicio de 10 a 12 minutos al día, es mucho más beneficioso que pasar horas haciendo un ejercicio extenuante. Sus efectos son: aumento de tono muscular, de capacidad pulmonar y salud cardíaca.
En las fases de respiración de jadeo, el cuerpo usa las reservas de azúcares complejos de los músculos. Para quienes desean perder peso, este método hace que se pierda peso después del ejercicio, ya que el cuerpo intenta reponer las reservas perdidas de azúcar descomponiendo los depósitos de grasa mientras descansa.
Otra regla de oro es la de hacer ejercicio durante las horas de luz, de este modo se mantienen los ritmos naturales del cuerpo y cuando el organismo va de la mano con el flujo de energía los resultados son óptimos. Las mejores horas para el ejercicio son de las 6 a 10 de la mañana, y por la tarde, de 17 a 18 horas. Y nunca se debe hacer ejercicio antes o después de comer, ya que ello lleva a la indigestión, en cambio, dar un paseo de 15 minutos después de las comidas ayuda a la digestión.
Un último consejo: hay que beber siempre agua antes y después de hacer ejercicio para evitar que la sangre se vuelva espesa y las células empiecen a deshidratarse.
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Extracto del libro "Pierde peso, gana bienestar" de Andreas Moritz
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